Los Beneficios de los Ácidos Grasos Esenciales Omega-3 & tu Caballo

Mientras la nutrición ha sido considerada históricamente como la apropiada cantidad de nutrientes necesarios para la energía, para mantener el peso y promover el crecimiento, la mayoría de los efectos de la dieta pueden ocurrir en maneras que son, de hecho, no siempre obvias a simple vista, hasta que hay evidencia de un problema de salud. Pero lo que es consumido mediante la dieta diaria realmente comienza influenciando a nivel celular y tiene un profundo efecto en cada uno de los seres vivientes. Lo que el caballo consume tiene la habilidad de beneficiar muchas áreas de la salud, incluyendo inmunidad, desempeño atlético, reproducción, metabolismo, longevidad y más. Pero lo que el caballo recibe diariamente también tiene la habilidad de interferir o apartar de la salud y bienestar del animal. Una grasa específica, el ácido graso Omega-3, tiene un rol significativo en la nutrición equina debido en gran parte a sus múltiples aplicaciones en numerosas áreas de la salud. El uso suplementario de grasas Omega-3 en dietas equinas han dado la pauta para muchos dueños de caballos cuando se trata de alimentar a sus caballos, previniendo preguntas justificadas, como: ¿Qué son? ¿Son necesarios? ¿Cómo beneficia a los caballos?

Las Grasas & la Dieta Equina.

Las grasas representan una cantidad relativamente pequeña de la dieta natural, mientras que el pasto fresco contiene aproximadamente 4 por ciento o menos de las grasas totales. Sin embargo, es aun así un nutriente necesario en la dieta diaria ya que es un componente estructural importante para las células y puede ser una fuente dietética importante de combustible para el caballo. Las grasas dietéticas son biológicamente necesarias para proveer estructura a las membranas celulares y actuar como un precursor o como una parte integral de muchas hormonas, incluidas el cortisol, prostaglandina y otros eicosanoides. También sirven como portadores de nutrientes liposolubles, tales como las vitaminas A, D, E y K y otros antioxidantes encontrados en plantas. Las grasas son a menudo usadas para mejorar en general la condición corporal ya que son una fuente excelente de calorías, abasteciendo más del doble del número de calorías que el de comparables unidades de proteínas o carbohidratos. Alimentar con fuentes suplementarias de grasas en la dieta puede ofrecer una amplia gama de beneficios, particularmente para el atleta equino. Las grasas pueden retrasar el comienzo de la fatiga y puede ser usada como un combustible preferencial para el musculo, específicamente importante para los caballos sensibles a los carbohidratos que requieren menor consumo de almidón y azúcar mientras limitan el metabolismo anaeróbico de carbohidratos durante el ejercicio, resultando en una menor producción de ácido láctico y una mejor utilización de musculo glicógeno. Las grasas reducen los niveles de cortisol circulantes asociados con el estrés y el ejercicio. Comparado con los carbohidratos no estructurados, la ruptura de los rendimientos de grasa una respuesta moderada de glucosa en sangre e insulina, la cual puede proveer incluso más niveles de energía y disminuir excitabilidad conductual.

Las grasas pueden proveer muchos beneficios saludables. Sin embargo, como en la mayoría de las cosas, algunos tipos de grasas son mejores que otros. Dependiendo de su composición química, las grasas son categorizadas como saturadas o insaturadas. Las grasas insaturadas tienen una división adicional como subcategoría como monoinsaturadas y poliinsaturadas. Los ácidos grasos, los constituyentes de los macronutrientes grasos, caen en una de esas tres categorías – saturadas, monoinsaturadas o poliinsaturadas. Las grasas y aceites contienen esos tres tipos de ácidos grasos, pero lo que es lo que hace a una fuente de grasa mejor que otra depende en que tipo especifico predomina o el perfil de la proporción de su ácido graso. La mayoría de las grasas animales y aceite de coco consisten en ácidos grasos saturados. El pasto natural también contiene grasas saturadas, en unas muy pequeñas cantidades, pero suficiente para mantener la estructura celular. Las grasas saturadas adicionales en la dieta de los caballos no están garantizadas. Las grasas insaturadas son más frágiles y vulnerables a la rancicidad por exposición al oxígeno, al calor y a la humedad. Los ácidos grasos monoinsaturados se encuentran en el salvado de arroz, aceite de salvado de arroz y hasta cierto punto, en aceite de canola (también en grandes cantidades en aceite de oliva, nueces y aguacates, aunque no se suele alimentar a los caballos con ellos). Las grasas monoinsaturadas pertenecen a la familia de los omega-9, los cuales están basados en la estructura química de la molécula. Los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA, por sus siglas en ingles) existen en muchas formas. Hay dos que el caballo es incapaz de producir internamente y debe consumir en la dieta, referida a ácidos grasos esenciales – los ácidos grasos omega-3 (a-linolenic acids, ALA) y los ácidos grasos omega-6 (linoleic acids, LA). Esos dos tipos de ácidos grasos son críticos para el caballo y juntas en el cuerpo cumplen con varias funciones que influencian funciones cerebrales, visión, piel y crecimiento de pelo, salud ósea, producción de hormonas suprarrenales y sexuales, así como un crecimiento y desarrollo normales. Mientras que todos los ácidos grasos son importantes, la proporción de estos ácidos grasos es muy influyente a la salud en general.

Mientras que ambos ácidos omega-3 y omega-6 son necesarios para el bienestar del caballo, la proporción de la dieta es crítica y su principal interés es emular lo más posible la dieta natural. La suplementación con ácidos grasos omega-3 puede ayudar a balancear el perfil de los ácidos grasos hacia una dieta de pastoreo natural.

El Yin & el Yang de la Salud: Ácidos Grasos Omega-6 vs. Omega-3

Los ácidos grasos esenciales son una pequeño pero poderoso componente de la dieta de pastoreo natural del caballo- Ambos, omega-6 y omega-3, son considerados como ácidos grasos “esenciales” (EFA por sus siglas en inglés) debido al hecho de que el cuerpo del caballo carece de las enzimas necesarias para la desaturación y por lo tanto no pueden producirlo internamente, así que debe ser ingerido en la dieta diaria. Ambos necesarios para la salud en general, la mayor diferencia entre esas grasas pertenecientes a la salud es que los ácidos grasos omega-6 son considerados como mediadores proinflamatorios produciendo eicosanoides y prostaglandinas y niveles excesivos de ellos están correlacionados con el daño celular, tiempos de curación alargados y varios estados de enfermedad. Por el contrario, los ácidos grasos omega-3 ayudan a mantener una producción normal de citoquinas, los químicos involucrados en la creación de inflamación y una normal respuesta inflamatoria, prestándose a muchos atributos sistémicos.

La inflamación es natural y es tradicionalmente considerada la primera línea de defensa del cuerpo en contra de heridas, infecciones y toxinas. Las células dañadas liberan químicos para alertar al sistema inmune que se necesita ayuda. Esta reacción es requerida para que sane y se rehabilite el tejido agudo. Sin embargo, cuando persiste con el tiempo, el sistema inmune está en estado de emergencia. Bajo esas circunstancias, los mediadores químicos de la inflamación resultan en daño celular, contribuye a una pobre recuperación a heridas o cirugías, causa dolor excesivo y puede resultar en un daño duradero al tejido y a órganos mayores. En este ciclo desafortunado, el daño celular resulta invariablemente en la liberación adicional de mediadores de inflamación y empeora la extensión del daño. Un estado de inflamación ha sido vinculado a cerca de todos los mayores problemas de salud equina, incluidas laminitis, obesidad y resistencia a la insulina, asma equina y alergias, artritis miopatías y la enfermedad Cushing equina. Manejar una inflamación normal a través de la dieta es una formar no invasiva y poderosa para mejorar la salud y el bienestar a largo plazo.

Como un herbívoro de pastoreo, los caballos han evolucionado en una dieta de alimentación natural que contiene una proporción de ácidos grasos de más de cinco veces del monto total de ácidos grasos antiinflamatorios omega-3 que grasas omega-6. Por esta razón, son comúnmente considerados “animales omega-3”, incluso más que los humanos y otros animales. En todo el caballo, hasta el nivel celular, los ácidos grasos ingeridos son incorporados en cada una de las trillones de membranas celulares a través del cuerpo. La composición de la membrana celular afecta directamente a la habilidad de la célula para funcionar. Cuando grandes cantidades de grasas omega-3 son representadas, el resultado cambia en la fluidez e integridad de la membrana, también como señalización del receptor celular y sintetizador de proteína, puede alterar la respuesta biológica al trauma o infección. Hoy, mientras algunos caballos tienen acceso a pasto fresco, una típica dieta equina moderna incluye una combinación de heno y granos de cereal, un alimento comercial basado en granos o aceite de maíz. Este incremento en alimentos basados en grano ha causado una proporción inversa generalizada a la proporción natural de grasa esencial del caballo, incrementando drásticamente la concentración de grasas omega-6 en la dieta y decreciendo el monto total de grasas omega-3. Ha sido estimado que la dieta típica del caballo hoy provee más de 18 veces más ácidos grasos omega-6 que omega-3, los cuales pueden predisponer potencialmente de ellos para una multitud de problemas de salud. Mientras que ambas grasas omega-3 y omega-6 son necesarias para el bienestar del caballo, la proporción dietética es crítica y es uno de sus principales intereses el emular la dieta natural lo más posible. La suplementación con ácidos grasos omega-3 puede ayudar a balancear el perfil de ácidos grasos hacia una dieta de pastoreo natural.

Ácidos Grasos Omega-6

La importancia que el ácido lionelico tiene en el cuerpo no debería ser descartado. Como una PUFA (por sus siglas en Ingles Poly- Unsaturated Fatty Acids), las grasas omega-6 ayudan a estimular la piel y al crecimiento del pelo, a mantener el hueso sano, a regular el metabolismo y mantener el sistema reproductivo, junto con muchas más acciones en conjunto con el ácido linoleico. Para los caballos, el forraje a menudo contiene una adecuada concentración de ácidos grasos omega-6 y la suplementación es raramente requerida. Las practicas comunes de alimentación típicamente incluyen ingredientes con altos niveles de ácidos grasos omega-6. Granos de cereal como maíz, avena y cebada proveen altos niveles de ácidos grasos omega-6. Aceites, como el aceite de maíz o el aceite de germen de trigo que con comúnmente usados para promover el aumento de peso y pelaje brillante necesitan ser tomados en consideración y que también son capaces de proveer grandes montos de grasas omega-6. Particularmente cuando es usado para ganar peso, el aceite de maíz puede realmente trabajar en contra del resultado deseado ya que contiene aproximadamente 55 veces el monto de ácidos grasos omega-6 en comparación a los ácidos grasos omega-3, creando potencialmente inflamación en el tracto digestivo que puede limitar la eficiencia de alimentación. El aceite de soja a menudo etiquetada como aceite vegetal, es el aceite añadido más común en alimentos comerciales. Aunque el aceite de soja contiene algunos montos de ácidos omega-3, desafortunadamente es muy alto en ácidos grasos omega-6 con aproximadamente 50 porciento proveniente del ácido linoleico.

Ácidos Grasos Omega-3

Los ácidos grasos esenciales Omega-3 pueden ser divididos en 3 conocidas subcategorías involucradas en la fisiología equina: el ácido a-linoleico de cadena corta, encontrado en plantas y aceites de plantas y el ácido eicosapentaenoico de cadena larga (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), ambos comúnmente encontrados en algas marinas, fitoplancton y aceites de algas. Es interesante que, aunque la velocidad de conversión no es eficiente, los caballos tienen la capacidad de convertir ALA del EPA y del DHA. A pesar de que el EPA y el DHA son excelentes fuentes de ácidos grasos omega-3, los productos suplementarios pueden tener sabores poco agradables. Como suele ser el caso, es difícil burlar a la Madre Naturaleza y las fuentes de ácidos grasos omega-3 basadas en plantas parecen ser el adecuado para los caballos. Por mucho ALA es el ácido graso omega-3 más comúnmente encontrado en la naturaleza en la forma de alimentos vegetales y es la única forma de omega-3 presente en la dieta natural del caballo.

El pasto fresco, la alfalfa y el trébol son naturales, fuentes excepcionales de grasas omega-3 con una proporción de ocurrencia natural de 4:1 a 5:1 de ácidos grasos omega-3 a omega -6. Sin embargo, en el heno, el nivel de ácidos grasos se desploma. Cuando el pasto es cortado, secado y almacenado, la mayoría de los ácidos grasos frágiles se oxidan y destruyen rápidamente. La semilla de lino (también conocida como linaza) tiene un perfil de ácidos grasos omega-3 a omega-6 de cerca de 4:1, haciéndolo un ingrediente ideal para reemplazar las perdidas de omega-3 en el heno, para balancear una dieta que contiene granos o concentrados o para simplemente usarlo en el soporte de salud general. La harina de linaza estabilizada y molida o el aceite de linaza prensado frio es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3 suplementarios en forma de ALA. Como observación, las grasas omega-3 suplementarias deberían ser dadas diariamente para que los caballos reciban todos los beneficios de salud.

El efecto Omega-3: 10 Áreas de la Salud Impactadas Directamente por la Suplementación.

Las necesidades fundamentales de las grasas omega-3 se satisfacen con un consumo contante de pastos. Sin embargo, cuando se alimenta además de las necesidades básicas, hay potencial para la influencia biológica generalizada en muchos ámbitos diferentes de la salud. Esto es debido a varios factores. El más importante y el mejor investigado es que los ácidos grasos omega-3 ayudan a mantener los niveles normales de inflamación en el cuerpo. Esta es la razón principal del que esas grasas especializadas son capases de afectar muchas áreas diferentes del cuerpo. Por ejemplo, al apoyar en la respuesta inflamatoria saludable, los ácidos grasos omega-3 proveen un soporte nutricional a caballos con piel sensible o alergias estacionarias, parece ser complicado en su sencillez, pero alimentar con grasas omega-3 puede tener verdaderamente un impacto multisistémico.